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21

abr

2013

Baños árabes "El Bañuelo" | Hamman al Yawza (s.XI)

El Bañuelo es un baño público árabe situados en la Carrera del Darro frente al conjunto monumental de la Alhambra. Datan del siglo XI y son el edificio civil más antiguo de la ciudad de Granada. También conocido como el Baño del Nogal (Hamman al Yawza) o de los Axares, haciendo alusión este último al nombre que tenía el barrio cuando se construyó: barrio de los Axares (actual Albaicín). Los poetas musulmanes lo elogiaban como el barrio de la Salud o Deleite, por su buen clima y por los bellos edificios que en él se podían encontrar. El barrio estaba delimitado por el puente del Cadí, la puerta de Guadix, situada al final del paseo de los Tristes, y la calle San Juan de los Reyes.

 

El baño fue construido en época del rey zirí Badis (1038-1056) bajo los auspicios del visir judío Samuel ibn Nagrela Abu Ibrahim. Se considera como uno de los más completos de Al-Andalus, comparable a los que se encuentran en Jaén, Tordesillas o en la propia Alhambra.


 

Este edificio era público y en él se ofrecían, como en los demás edificios de este tipo, además del servicio de baño, otros como el corte de pelo, la depilación o los masajes corporales. Se trataba de un punto de reunión de los intelectuales de aquella época, que mientras se relajaban con los baños y masajes que recibían, aprovechaban para dialogar e intercambiar conocimientos y chismes.


A estos baños asistían también las mujeres, aunque con menor asiduidad y en horarios diferentes, habitualmente por la tarde. La visita al baño se efectuaba también antes de la boda para realizar los preparativos de la novia.

 

El baño ayudaba también al mantenimiento de la cercana mezquita de los Conversos (masyid al- Ta’ibin), en el solar de la actual iglesia de San Juan de los Reyes.

El agua para el funcionamiento de estos baños procedía directamente del río Darro y parece lógico pensar que se abasteciera de un ramal de la acequia que corría por la calle San Juan de los Reyes.


La estructura del Bañuelo responde perfectamente al prototipo de baño musulmán de uso público y puede considerarse como el ejemplo que seguirían los demás baños hasta el final de al-Andalus.

 

A lo largo del tiempo el edificio se fue deteriorando, pero se reutilizó construyendo dentro de él una pila para lavadero popular, como se ve en los grabados románticos.


El arquitecto granadino Leopoldo Torres Balbás tramitó su expropiación en 1927 y lo restauró entre 1928 y 1932, dejándlo con el aspecto con el que lo conocemos hoy día.

 

 Plano de  la restauración de Leopoldo Torres Balbás (1927)
Plano de la restauración de Leopoldo Torres Balbás (1927)
1 - Patio de acceso (alberca central); 2 - Vestuario; 3 - Sala Fría; 4 - Sala Templada; 5 - Sala Caliente y baños individuales; 6 - Horno y Caldera; 7 - Patio servicio
1 - Patio de acceso (alberca central); 2 - Vestuario; 3 - Sala Fría; 4 - Sala Templada; 5 - Sala Caliente y baños individuales; 6 - Horno y Caldera; 7 - Patio servicio

La primera sala corresponde al vestuario o zaguán (Al-bayt al maslat), cubierto con bóveda de cañón y con claraboyas o lumbreras estrelladas y octogonales que facilitan la ventilación e iluminación. 

De aquí, y a través de una puerta con arco rebajado, se pasa a la sala de refresco o sala fría. Esta sala presenta una estructura rectangular alargada con atajos o alcobas abiertas por una arquería triple de herradura geminada en sus extremos.

 

 

A continuación se accede a la sala templada (Al-bayt al wataní), la más amplia del conjunto. Posee un espacio central cubierto con una bóveda esquifada, alrededor del cual se desarrolla una galería en tres de sus cuatro lados, cubierta con bóvedas de cañón, sobre arcos de herradura con bellos cimacios y capiteles, en su mayor parte reaprovechados de construcciones anteriores romanas, visigodas y califales, traídos estos últimos de Córdoba tras la revuelta de los bereberes o fitna.

 

La parte más interna del baño corresponde a la sala caliente (Al-bayt al Sajun), cuya disposición es similar a la de la sala fría, aunque se diferencia por su comunicación, a través de tres arcos de medio punto, con sendas pilas individuales para el baño en los laterales y con el horno y las zonas de servicio en el arco central. En origen este tercer hueco estuvo tapado. De nuevo, la cubierta en esta sala es mediante una bóveda de cañón, mientras que es de arista en las salas que se encuentran a ambos lados del horno.


El suelo, en la sala caliente, está realizado a modo de hipocausto, para la circulación del tiro del horno que calentaba el suelo y las paredes. Todo el sistema se conserva en relativo buen estado gracias a su sólida construcción en dura argamasa de cal.

 

Junto a columnas y capiteles originales, pueden señalarse los suelos de mármol colocados por Torres Balbás en la sala templada, algunos pocos restos conservados de estuco policromado en bermellón en los zócalos, algo del ataurique en las albanegas de los arcos, la caldera y las chimeneas de ventilación del horno y las bóvedas horadadas con lucernas estrelladas y poligonales para la ventilación.

 

No es éste el único baño árabe conservado en la ciudad de Granada. Dentro del recinto de la Alhambra existe otro, conocido como el Polinario; hay además uno a los pies de la torre de la Vela y restos de otros en la calle del Agua, los baños de Hernando de Zafra situados en la calle Elvira y otros en el colegio de las Mercedarias.

 

Todas las fotos que os mostramos son gracias a un reportaje completo que hemos podido realizar en los baños:

 

Aquí podéis ver una selección más amplia.

 


 


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