BODEGAS SEÑORÍO DE NEVADA

Valle de Lecrín, Granada

España

2009

PFC- Alejandro Daza

BODEGAS SEÑORÍO DE NEVADA

 

El orden inherente del lugar:


 Cuando uno se acerca al lugar y se adentra en el interior de la parcela, le invade una sensación, debido a la belleza del sitio y no puede evitar imaginar el paso de las estaciones sobre las cepas, lo cambiante del entorno y el contexto privilegiado con la sierra de fondo.


 Cuando uno se aleja del sitio, y lo observa, se da cuenta de algo que en la cercanía no se aprecia: el orden inherente del lugar. Un orden marcado por un camino principal que organiza el lugar por completo, a él, llegan una serie de caminos secundarios y en la intersección de ambos, una serie de nudos que resuelven el sitio. En la distancia, las hileras de cepas adquieren gran protagonismo debido a su ritmo y linealidad, marcando una clara línea de horizonte. En contraposición a esta horizontalidad y como telón de fondo unas hermosas vistas de Sierra Nevada, concretamente del Cerro del Caballo con sus 3100 metros de altura.

 

El Proyecto. Crear una unidad:    

   

El proyecto, formado por tres piezas lineales, surge en una de las intersecciones del camino principal con los secundarios. Se convierte así, en un nudo más de este recorrido. Nace del terreno a modo de cepa, agarrandose a la tierra como si de una raíz se tratase, creando un nudo que resuelve el encuentro entre el exterior y el interior.

 

 La linea del horizonte es respetada por el proyecto, situando las cubiertas del mismo a nivel del camino (cota +735.00m), brindando al visitante la visión completa del proyecto y teniendo como telón de fondo Sierra Nevada.


 Contrastando con la horizontalidad del proyecto, surge la torre como elemento vertical que se levanta para mirar y que alberga las habitaciones. Las actividades de los inquilinos se desarrollan en un contexto privilegiado, en el que éstas se convierten en un elemento para contemplar el paisaje.

 

 Las parcelas se encuentra fragmentadas en bandas de dos metros y medio, debido a la distribución de los viñedos, el proyecto se contagia de este orden, fragmentandose en bandas de luz (formadas por malla metálica) y sombra ( formadas por paneles prefabricados de hormigón) evocando el ritmo del proceso del vino, luz-sombra y repetición, que adquiere una doble razón, funcional y poética.

 

 El proyecto nace del orden inherente, creando una unidad que se envuelve con la belleza del lugar.

 

 El recorrido:        


 El proyecto se entiende como un recorrido, que comienza en la entrada, desde donde observamos como reclamo la torre de habitaciones, recorremos el camino principal inundándonos de color, olor, texturas y luz, llegando al nudo del proyecto donde tenemos una visión global del mismo con Sierra Nevada de fondo, finalmente nos adentramos en el espacio exterior del proyecto en donde las tres piezas y los viñedos se cruzan dando lugar al acceso de los distintos edificios.